Los espejos y el espacio

Todos sabemos el principal uso de los espejos: estar colgados en el baño para vernos, o como adorno decorativo en un pasillo, por ejemplo. Pero lo cierto es que los espejos se pueden usar en multitud de habitaciones en las que no se cae de primeras.

Baño: Por supuesto, el baño es una habitación en la que siempre debe haber un espejo. Ya sea pequeño y esté colocado a la altura de la cabeza, en las puertas de un botiquín (muy de estilo americano) o que sea grande y ocupe una buena parte de la pared que esta detrás del lavabo, nadie se imagina un baño sin un espejo.

Dormitorio: Aquí también es bastante común ver espejos, generalmente en las puertas de los armarios para ver que tal nos queda la ropa, o en un aparador donde las mujeres guarden sus joyas.

Los espejos en el dormitorio

Entrada (hall): De primeras merece la pena preguntarse por qué se necesita un espejo a la entrada de las casas, pero lo cierto es que si pensamos un poco, nos daremos cuenta de que todas, o casi todas, tienen un espejo colgado de la pared. Generalmente no es muy grande, pero siempre está ahí…¡hay que asegurarse que estamos bien vestidos antes de salir de casa!.

Cocina: Si, en la cocina, sobretodo si es pequeña. Y es que aquí es donde se pone interesante. Si tienes una casa pequeña, y por tanto una cocina pequeña, utilizar un espejo colocado estratégicamente hará que tu cocina parezca mayor. No tiene por que ser un espejo grande ni aparatoso, es más, cuanto más disimulado esté, mejor. El lugar perfecto para colocar un espejo y jugar con las ilusiones ópticas que este crea, es en el trozo de pared que hay entre la encimera y los armarios que se encuentran en la pared opuesta a la puerta. De esta manera, en cuanto alguien entre en la cocina, no tendrá la sensación de que acaba en la pared, sino de que sigue y se alarga durante unos metros más.

La sensación de amplitud gracias a los espejos

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